El aluminio es blando, ligero y muy maquinable — se corta rápido a altas velocidades de husillo con excelente acabado, por lo que el mecanizado de alta velocidad y el aluminio van de la mano. Los principales retos son el control de la viruta (virutas largas y filamentosas) y el filo recrecido, que se gestionan con herramientas afiladas y pulidas y con un buen refrigerante o MQL.
Su facilidad de corte hace del aluminio la opción ideal para máquinas de altas rpm y para prototipos.
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